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Curso: El problema de la vivienda. Módulo 1

TIP

Mes a mes iremos trabajando un módulo que debe servir para alimentar el debate hacia la AMH, la idea es que el curso virtual pueda ser descolgado en cada país para que el texto sirva de base de trabajo y reflexión en las escuelas que se llevan a cabo en cada país.

Lo dicho en el módulo dista mucho de ser una propuesta total y definitiva. Debe ser considerado como un aporte para la discusión.

Sería muy bueno que al cabo del proceso los módulos terminen siendo colectivos con los aportes de todos.

Invitamos a las organizaciones y personas interesadas a ponerse en contacto con Paul Maquet Makedonski paulmakedonski@yahoo.fr

ALIANZA INTERNACIONAL DE HABITANTES

CURSO virtual

Vivienda Y Hábitat

Módulo 1

Algunos enfoques referidos al problema urbano y a los asentamientos humanos precarios

Paul Maquet Makedonski

1. Los Estudios pioneros en América Latina y El Caribe

Los estudios pioneros centran su interés en observar y describir éste fenómeno nuevo que son los asentamientos humanos precarios que empiezan a surgir en la mayoría de ciudades de AL/C desde los años cincuenta en adelante. Uno de los representantes más característicos de este período es el antropólogo peruano José Matos Mar que escribiera “Las Barriadas en Lima en 1957” (Instituto de Estudios Peruanos, Lima 1978). En la perspectiva antes indicada Matos realiza un estudio pormenorizado de las barriadas existentes en Lima a esa fecha, precisando datos tales como año de fundación, forma de ocupación, localización, número de familias y de lotes, situación económica, entre otros aspectos. Sobre esta base, define a la barriada como un patrón de establecimiento urbano con rasgos físicos, sociales y económicos estructurados de manera singular a partir de dos consideraciones básicas:

a)Constitución: Invasión “espontánea” o concertada de espacios vacios existentes en la periferia del casco urbano, generalmente de propiedad pública y en menor escala privada;

b)Composición y dinámica social: Formada por grupos de familias de bajos ingresos, en su mayoría procedentes de áreas rurales, con una cultura “tradicional”, que tienden a organizarse a fin de actuar solidariamente para el logro de un lote y la obtención de servicios básicos y facilidades comunales. Y que entran en contacto con dependencias estatales para ser reconocidos como propietarios de sus viviendas, dando lugar a un estilo de relación socio – política que difiere de otras comunidades de base del país“(Matos 1978, p 25).

Este “descubrimiento” del problema urbano guardaba estrecha relación con el proceso acelerado de industrialización y de urbanización que experimentaban muchos países de la región, y el surgimiento de conflictos derivados de la reconfiguración socio espacial de las ciudades (“La Investigación urbana en América Latina: Tendencias actuales y recomendaciones”, Licia Valladares y Magda Prates Coelho, Documento de Debate No. 4 – Most – Unesco junio 2006, http://www.unesco.org/most/vallspa.htm

2. El “tránsito de la sociedad tradicional a la sociedad moderna”, la teoría de la marginalidad

En la década de los años cincuenta se desarrolla en los Estados Unidos el enfoque llamado “estructural funcionalista “en las ciencias sociales. De acuerdo con ella, la sociedad es un organismo donde cada una de sus partes (económica, social, cultural cumple una función orientada a garantizar el equilibrio y la salud de la sociedad (Talcott Parsons , “El Sistema Social” 1951; W. H. Rostow: “Las Etapas del crecimiento económico: Un Manifiesto no comunista, F.R.E. ed. 1965). De acuerdo con este enfoque las sociedades de los países poco industrializados no habrían alcanzado un nivel que garantice este equilibrio y permanecerían en una fase “tradicional”. De allí la insistencia en la necesidad de “difundir” en estos países los “valores de la modernidad”. Un autor muy significativo en esa perspectiva será en América Latina Gino Germani , que trabajará de manera sistemática esta dualidad entre “sociedad tradicional y sociedad moderna industrial y de masas ” ( v. Gino Germani: “Política y sociedad en una época de transición”, Paidos, Bns Aires 1971).

El Centro para el Desarrollo Económico y Social de América latina, Desal, se forma en Santiago de Chile en 1960 a instancias del sacerdote jesuita Belga Roger Veckemans que retomando esa forma dual de concebir a la sociedad latinoamericana de la época publicará en 1970 un texto paradigmático: “Marginalidad, Promoción Popular e Integración en América Latina” (Desal, Santiago de Chile 1970). De acuerdo a la teoría de la marginalidad de Veckemans, la sociedad se divide entre aquellos que participan del desarrollo y aquellos que no lo hacen. “Los marginales son aquellos pobladores recientemente llegados del campo que “no participan de los valores de la sociedad urbana y que no están integrados a la vida urbana”. Tienen por lo tanto como características a) su falta de participación; b) su falta de integración; y como consecuencia, c) la débil solidaridad que existe entre ellos.

Una conclusión concreta de tal enfoque es la necesidad de integral a la población marginal a la dinámica de la sociedad urbana moderna difundiendo los valores que tiene ésta a través de proyectos de promoción del desarrollo.

3. La teoría de la marginalidad desde una perspectiva marxista / el Enfoque de la dependencia

José Nun, Sociólogo refutó el enfoque de Veckemans publicando en 1969 un texto que también sería paradigmático: “Superpoblación relativa, ejercito industrial de reserva y masa marginal” (Revista Latinoamericana de Sociología, Vol 2, 1969). Nun sostiene que las categorías teóricas de superpoblación relativa y de ejército industrial de reserva solo podían ser identificadas como sinónimos en la etapa competitiva del modo de producción capitalista En la etapa del capitalismo monopólico, en los años 60 y especialmente en los países de América Latina2, una parte de la superpoblación relativa habría dejado de ser un ejército industrial de reserva, útil al sistema y pasible de ser explotado. Y se transforma en masa marginal, excluida y disfuncional. Las causas de este fenómeno serían, entre otras, la migración y la urbanización acelerada y la marginalización ocupacional (debido a un tipo de industrialización que no crea empleo). La consecuencia es el pauperismo económico de un grupo amplio de la población urbana cualitativamente distinta del proletariado, que no comparte necesariamente sus valores, y que sería mucho más fácilmente manipulable por lo discursos oficiales.

Esta reflexión habría de llevar a una reflexión más amplia en torno a los factores estructurales de la marginalidad, en autores como André Gunder Frank. (Capitalismo y subdesarrollo en América Latina, FCE, México 1965) a profundizar el estudio del subdesarrollo como resultado de la de la injusta división internacional del trabajo derivada del proceso histórico centro-periferia, en base al cual, la economía industrial tiende a concentrarse en algunos países, haciendo de otros proveedores de materias primas que serán procesadas o consumidas por el centro, o meros centros de ensamblaje. Tales condiciones se traducen en un deterioro constante de los términos de intercambio y, como consecuencia, el empobrecimiento progresivo de la periferia a favor de un enriquecimiento simultaneo del centro, que se apropia del excedente generado por la periferia.

4. El enfoque de la informalidad

El enfoque de la informalidad es una actualización de las tesis desarrolladas en los años sesenta en torno a la supuesta dualidad tradición – modernidad esgrimida por el estructural funcionalismo norteamericano de esa época. El enfoque de la informalidad plantea la existencia de una economía formal localizada en el sector moderno, y una economía informal localizada en el sector tradicional de la sociedad 1. Pone énfasis en las relaciones jurídico formales y se refiere básicamente al sector informal urbano que ante la imposibilidad de encontrar empleo en el mercado convencional ha creado sus propias fuentes de trabajo. Señala como necesidad la importancia de incorporar a este sector informal al campo moderno de la economía y al mejoramiento de sus condiciones de auto empleo mediante créditos blandos por parte de la banca (CARBONETTO , Daniel , y KRITZ, Ernesto (1983): "Sector informal urbano: hacia un nuevo en- foque". CEPAL (1987)

Retomando esta idea general Hernando de Soto publico en el año 1986 “El Otro Sendero”, (Ed. El Barranco 1986) en donde hace una análisis de la informalidad en el terreno de la vivienda. El “Otro Sendero”, tiene como idea central la necesidad de formalizar a la informalidad como vehículo para la superación de la pobreza además del reconocimiento de la capacidad de emprendimiento de grupos populares por fuera de los círculos formales de la economía y la legislación.

De Soto desarrolló su tesis a través del Instituto Libertad y Democracia - ILD, asesoró gobiernos y llevó a cabo investigaciones paralelas en ciudades de Filipinas, Haití, Perú y Egipto con base en las cuales escribió “El Misterio del Capital”, que amplía los argumentos expuestos en el Otro Sendero, pero refrendados con dos ejercicios principales:

  • ·La valoración de los activos de los pobres y la determinación de las dificultades para cumplir con las condiciones burocráticas en procesos como la legalización de la propiedad o la creación de empresas: Los ejercicios de cálculo de la propiedad inmueble estiman que el valor de los activos de los pobres, representados en el suelo y construcciones que poseen y que el autor denomina “capital muerto” en razón a que su condición de ilegalidad los mantiene por fuera de las normas y por ende del mercado.
  • ·El estudio histórico de los procesos de ocupación de la tierra y conformación de los sistemas legales, de catastro y registro propiedad inmobiliaria en Inglaterra y Estados Unidos según el autor, evidencian una temprana tradición estadounidense: invadir tierras: la investigación de De Soto muestra como los sistemas jurídicos en Estados Unidos han promovido marcos legales que propician la ocupación ilegal del suelo, su reconocimiento y su inserción en marcos normativos que legitiman estas formas de ocupación y posesión para insertarlos en el sistema económico y así facilitar la prosperidad y generación de riqueza.
  • ·De Soto propone que los pobres son una pieza clave para la capitalización del mundo subdesarrollado, ya que poseen activos calculados en 9,3 billones de dólares (9,3 millones de millones de dólares) representados en su propiedad inmobiliaria, que no son aprovechados por la incapacidad de los gobiernos para incorporar productivamente estos bienes en un marco legal que permita su capitalización como un activo que puede ser utilizado para el crédito y financiamiento de negocios y empresas populares.
  • ·Según los estimativos del estudio, el “capital muerto” de los pobres equivale al doble del circulante total de moneda en Estados Unidos y es casi el valor total de las compañías en lista de las principales bolsas de valores en los 20 países más desarrollados del mundo. Afirma además que, los marcos legales de las naciones que no reconocen estas propiedades inhiben las posibilidades de potencializar estos activos como fuente generadora de riqueza. Los fundamentos de su propuesta parten de exaltar las formas culturales de funcionamiento de economías extralegales, que no por estar fuera del marco legal formal, dejan de constituir contratos legítimos. A partir de este postulado, propone la incorporación de estos activos al capital, mediante acciones de legalización y titulación, ya que sostiene, el derecho de la propiedad es el camino al financiamiento y el crédito necesario para operar exitosamente en una economía de mercado.
  • ·De Soto ofrece varios argumentos para el manejo del suelo urbano y particularmente las políticas de regularización de asentamientos de origen ilegal, especialmente porque introduce una dimensión económica al tema de la pobreza urbana y la gestión del suelo, cuyos discursos tradicionales tienen como fundamento la eliminación de la exclusión urbana y el aseguramiento de los derechos al hábitat y la vivienda digna. Si bien, las ideas de Hernando de Soto generan numerosas críticas desde sectores que lo consideran un adalid del neoliberalismo, cuestionando la validez conceptual y técnica de sus análisis y el impacto efectivo de la legalización y regularización del suelo en el acceso al crédito por parte de los pobres, esta publicación constituye un referente casi obligado para el análisis de políticas e instrumentos de gestión urbana para la población más pobre de nuestras ciudades.

5. E scuela de Chicago, pensamiento culturalista, o de la ecología urbana

Esta corriente tiene sus raíces precursoras en el pensamiento de Jorge Simmel, sociólogo alemán de fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Simmel pensaba que los sucesos sociales, antes que hechos, eran el producto de relaciones y que la relación entre dos personas creaba a algo distinto, resultante de lo que cada uno aportaba a la relación, en lo que él llamó la teoría de la acción recíproca. Sobre estas bases Simmel estudió a personajes tales como el inmigrante y el pobre y analizó el comportamiento del individuo al interior de la sociedad moderna en un pequeño texto titulado "Metrópoli y mentalidad". La escuela de Chicago que tuvo en Robert Park a uno de sus principales exponentes, retomó esta línea de reflexión para abordar un problema urbano mayúsculo que padecían las ciudades norteamericanas de los años 20 del siglo pasado: Los conflictos sociales derivados de una migración europea masiva que en pocos años había revolucionado ciudades como Chicago y Nueva York. De allí salen estudios que abordan el comportamiento del individuo en el medio urbano, la lucha por el espacio, y las tendencias de desarrollo de las ciudades. Se trata en este caso de una manera de abordar los problemas urbanos desde la especificidad de las interrelaciones humanas, que utiliza métodos de análisis cualitativos antes que cuantitativos, tratando de entender el fondo, las causas últimas de los problemas. Luis Wirth publicó hacia 1938 un trabajo con el título "Metropolización y modo de vida", que analiza el fenómeno que constituyen las grandes ciudades poniendo énfasis en la gran heterogeneidad de sus habitantes, la fragmentación social y el anonimato, que confieren un carácter especial al habitante urbano.

Durante el periodo que se inicia con el fin de la Segunda Guerra Mundial va a primar en los Estados Unidos el pensamiento estructural funcionalista que habla de las grandes estructuras y los pensamientos globales, alentado por el triunfalismo de la sociedad norteamericana como producto de la victoria en la Segunda Guerra Mundial. La escuela de Chicago entra momentáneamente en una fase de declive, pero retomará nuevamente el protagonismo gracias a la corriente denominada "Interaccionismo simbólico ", impulsada entre otros por el canadiense Erwin Goffman, ([1] ). que retoma la relación como el aspecto clave del proceso social. Escribe "La Puesta en Escena de la vida Cotidiana" (1973, ). Según Goffman, los individuos o grupos son actores que se relacionan entre sí jugando determinados roles. En “Frame Analysis” (1974) desarrolla la teoría de los 'marcos', en torno a los cuales se forman las fachadas simbólicas nacionales, sociales, grupales o personales que proyectan rasgos de personalidad distintiva, capacidad de dramatización e interlocución y fijan las condiciones previas de interacción.

Este enfoque nos abre las puertas al constructivismo estructuralista de Pierre Bordieu [2] . Se trata, en primer término, de superar las parejas de conceptos dicotómicos idealismo - materialismo, sujeto - objeto, colectivo – individual. En segundo lugar, de aprehender las realidades sociales como construcciones históricas y cotidianas de actores individuales y colectivos, que tienden a substraerse a la voluntad clara y al control de estos mismos actores. En relación con lo anterior, los constructivistas convergen en una tesis fundamental: Las realidades sociales son a la vez objetivadas e interiorizadas. Es decir, por una parte remiten a mundos objetivados (reglas, instituciones...) exteriores a los agentes, que funcionan a la vez como condiciones limitantes y como puntos de apoyo para la acción; y por otra se inscriben en mundos subjetivos e interiorizados, constituidos principalmente por formas de sensibilidad, de percepción, de representación y de conocimiento. El concepto de “habitus” ocupa un lugar central dentro su sistema conceptual, construido para escapar de las antinomias clásicas. El habitus según Bordieu, es aquello que hace que los agentes dotados del mismo se comporten de cierta manera en ciertas circunstancias”. El habitus es un sistema abierto de disposiciones que se confronta permanentemente con experiencias nuevas y, por lo mismo, es afectado también permanentemente por ellas. En primera instancia, Bourdieu presenta la génesis del habitus como proceso de inculcación de un arbitrario cultural y como incorporación de determinadas condiciones de existencia; lo que parece sugerir dos modos distintos de generación del habitus: la inculcación y la incorporación.

6. El Enfoque de los movimiento sociales

El enfoque de los movimientos sociales afirma que la sociedad capitalista está marcada por los intereses de clase y por las relaciones sociales que se establecen (Manuel Castells, “La Cuestión Urbana”, Siglo 21 ed. Madrid 1974). De acuerdo con ello la sociedad – y lógicamente la ciudad – se encuentra en permanente conflicto que se manifiestan hasta en tres dimensiones: a) El conflicto que se origina en la pugna por asignarle un significado a la ciudad (ciudad industrial, centro fabril, espacio de reproducción de la fuerza de trabajo); b) El conflicto que se origina en la pugna por asignar una función a la ciudad (Al interior del significado predominante qué función específica le cabe a la ciudad: centro comercial, de servicios, predominantemente de vivienda, etc); c) El conflicto que se origina en la pugna por asignar una forma a la ciudad (la ciudad como espacio simbólico, como representación de formas de vida).

En principio los intereses predominantes en la ciudad han obligado a la masa trabajadora en general a localizarse en espacios segregados, marginales, en la periferia de las ciudades, donde el valor del suelo es menor. En ese sentido este enfoque recusa la idea que tiene la corriente de la ecología urbana (Robert Park) que enfatizaba que la localización era producto de un fenómeno natural de selección. Pero esta realidad es cambiante, variable, producto de la correlación concreta de fuerzas que se produce en cada momento en los tres niveles del conflicto que han sido aludidos. El instrumento para ello son los movimientos sociales urbanos que estudió Castells a partir de su estancia durante el gobierno de Allende, en Chile, que le sirvió de base para escribir “La Lucha de Clases en Chile”.

Max Meneses en “La Utopía Urbana” (UNMSM, Lima 1998) anota en esta perspectiva, que “a pesar de que el movimiento de pobladores tiene una base pluriclasista”, fluctuante y compleja, debe también relevar el “eje principal de clase” que lo atraviesa, es decir, el núcleo alrededor del cual se articulan las orientaciones, formas de organización y lucha de sus protagonistas. Este eje principal se expresa generalmente en algunos actores que tienen una influencia mayor por su situación o trayectoria de clase, como por ejemplo un obrero con experiencia sindical que actúa como poblador” (p 16).

7. El enfoque de la pobreza

A partir de fines de la década de los años 80 y especialmente durante los noventa, junto con el desarrollo y reflexión en torno a las políticas de ajuste estructural, empezaron a desarrollarse, en muchos casos a instancias de los organismos multilaterales, estudios referidos a la pobreza y su evolución en América Latina. Y sobre todo se desarrollaron técnicas orientadas a medirla para focalizarla y mitigar sus efectos más terribles.

Entre estos métodos se encuentran:

a)El método de la línea de pobreza, que compara el ingreso familiar o el gasto de consumo familiar (monetario y no monetario) con la línea de pobreza. “La línea de pobreza se fija de acuerdo a una canasta básica de consumo” (Meneses op. Cit. P 17) que incluye alimentos y otros bienes y servicios. Los pobres son los hogares que no logran cubrir la canasta básica de consumo y pueden ser de dos tipos: La pobreza extrema y la pobreza crítica. Lo primeros son aquellas personas cuyo gasto total per cápita es menor al de una canasta básica alimentaria, que cubre los requerimientos mínimos nutricionales para una familia, y los segundos, son aquellas personas cuyo gasto total per cápita es menor tanto al calor de la canasta básica alimentaria como de una canasta de servicios y otros bienes”. (ibd).

b)El método de las necesidades básicas insatisfechas que clasifica a la pobreza en términos de satisfacción o insatisfacción de las necesidades básicas. Los principales indicadores de las NBI son: Hacinamiento, viviendas improvisadas o construidas con materiales inadecuados, abastecimiento inadecuado de agua, carencia de servicios sanitarios, inasistencia de menores a escuelas primarias.

La combinación de estos dos métodos ha dado lugar al llamado ahora “método integrado”; Hogares en pobreza crónica: Debajo de línea de pobreza y carencias en una o más NBI; Hogares con carencias inerciales: Ingresos por encima de la línea de pobreza pero con carencias en una o más NBI; Pobreza reciente: Ingresos por debajo de la línea de pobreza pero sin SBI; Integración social: por encima de la línea de pobreza y sin NBI.

8. enfoque territorial y el enfoque de las redes sociales.

De acuerdo con el primero, el territorio es un espacio acotado, delimitado administrativamente y donde se llevan a cabo los procesos de intercambio. Pero no se trata sólo de un lugar de intercambio económico, de un mercado, sino de un “espacio de relaciones” entre seres humanos y grupos sociales y de ambos con la biósfera, íntimamente vinculado a las necesidades de la vida en comunidad. La forma que adquiera esta triple relación (en los planos económicos, sociales, políticos, históricos, culturales) y la organización social que se derive, determinarán la dirección que ha a tomar dicha comunidad y el manejo que hará del territorio. A una relación depredadora del hombre con la naturaleza corresponderá por ejemplo, una forma jurídica que legitime este tipo de relación y una organización basada en esa forma jurídica (v. Maquet Makedonski: “Territorio y Desarrollo Local, Modelo para Armar”).

El enfoque de las redes sociales plantea que las relaciones sociales no están necesariamente delimitadas por la dimensión espacial o territorial, sino que los individuos pueden construir sus propias redes de vínculos sociales sin necesidad de sociabilizar con sus vecinos. Estas redes de “cercanía virtual” o forjadas a través de intereses comunes (barras), estas “comunidades”, estarían ocupando un espacio cada vez más importante en la definición de los comportamientos personales, dependiendo de algunas características tales como densidad o fuerza. Una variante de este enfoque, pone énfasis en la posición que ocupa el individuo en cuestión en este sistema (Panfichi: “Del Vecindario a las redes Sociales: Cambio de perspectiva en la sociedad urbana, Debates en sociología, PUCP 1994).

En una perspectiva más afín a la arquitectura un recuento de las ideas urbanas no puede dejar de mencionar al modernismo o escuela internacional, surgido del Primer Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (Suiza 1928) a instancias de arquitectos tales como Le Corbusier, que pensaron que era indispensable adecuar las formas a las necesidades de la gente y hacer a la arquitectura funcional al desarrollo de la persona, de la región, del país (Declaración de Sarraz 1928). Es la forma puesta al servicio del proyecto social (recuérdese en esa perspectiva el diseño de Huaycán que debía permitir integrar a la gente a partir de las UCVs). De ella bebieron en el Perú diversos arquitectos, destacando Fernando Belaúnde y Carlos Williams. En el tercer Congreso, en 1933, se discutió aprobó la “Carta de Atenas”, que resume las conclusiones del estudio de 33 ciudades y plantea una serie de principios acerca de lo que debiera ser una ciudad y una vivienda adecuada (V:” Guía Práctica…” Paul M. M).

[1] Escribió Asilos (1961) donde analizó la experiencia que tienen los enfermos mentales en un hospital psiquiátrico para describir la institución totalitaria. Es autor también de Relaciones en público (1971).

[2] “Por estructuralismo o estructuralista entiendo la afirmación de que existen - en el mundo social mismo, y no sólo en los sistemas simbólicos como el lenguaje, el mito, etc. - estructuras objetivas independientes de la conciencia y de la voluntad de los agentes y capaces de orientar o de restringir sus prácticas y sus representaciones” Bordieu, Choses dites, París: Ed. de Minuit.res

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